El embarazo en la adolescente es una crisis que se
sobre impone a la crisis de la adolescencia. Comprende profundos cambios
somáticos y psicosociales con incremento de la emotividad y acentuación de
conflictos no resueltos anteriormente.
Generalmente
no es planificado, por lo que la adolescente puede adoptar diferentes actitudes
que dependerán de su historia personal, del contexto familiar y social pero
mayormente de la etapa de la adolescencia en que se encuentre.
En la adolescencia temprana, con menos de 14
años, el impacto del embarazo se suma al del desarrollo puberal. Se exacerban
los temores por los dolores del parto; se preocupan más por sus necesidades
personales que no piensan en el embarazo como un hecho que las transformará en
madres. No identifican a su hijo como un ser independiente de ellas y no asumen
su crianza, la que queda a cargo de los abuelos.
En la adolescencia media, entre los 14 y 16
años, como ya tiene establecida la identidad del género, el embarazo se
relaciona con la expresión del erotismo, manifestado en la vestimenta que
suelen usar, exhibiendo su abdomen gestante en el límite del exhibicionismo. Es
muy común que "dramaticen" la experiencia corporal y emocional,
haciéndola sentirse posesiva del feto, utilizado como "poderoso
instrumento" que le afirme su independencia de los padres. Frecuentemente
oscilan entre la euforia y la depresión. Temen los dolores del parto pero
también temen por la salud del hijo, adoptando actitudes de autocuidado hacia
su salud y la de su hijo. Con buen apoyo familiar y del equipo de salud podrán
desempeñar un rol maternal, siendo muy importante para ellas la presencia de un
compañero. Si el padre del bebé la abandona, es frecuente que inmediatamente
constituya otra pareja aún durante el embarazo.
En la adolescencia tardía, luego de los 18
años, es frecuente que el embarazo sea el elemento que faltaba para consolidar
su identidad y formalizar una pareja jugando, muchas de ellas, el papel de
madre joven. La crianza del hijo por lo general no tiene muchos inconvenientes.
En
resumen, la actitud de una adolescente embarazada frente a la maternidad y a la
crianza de su hijo, estará muy influenciada por la etapa de su vida por la que
transita y, si es realmente una adolescente aún, necesitará mucha ayuda del
equipo de salud, abordando el tema desde un ángulo interdisciplinario durante
todo el proceso, incluso el seguimiento y crianza de su hijo durante sus
primeros años de vida.
Fuente: http://med.unne.edu.ar/revista/revista107/emb_adolescencia.html
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